sábado, 18 de septiembre de 2010

Nueva ciudad, nuevos aires, nueva vida.

He vuelto. Había abandonado la escritura durante un tiempo. Demasiado trabajo, demasiadas cosas que no me dejaban pensar. Ahora ya acabé la carrera y soy bibliotecaria, o al menos, diplomada en Biblioteconomía y Documentación, aunque no quiera serlo, no es algo que yo haya querido ser nunca. Cuando era pequeña quería ser reportera, quería trabajar en la radio o en un periódico y la verdad, ni siquiera había entrado en una biblioteca hasta hace 4 años. Y sin embargo ahora resulta que soy bibliotecaria.
He tenido un verano raro. Una de las cosas a destacar es que, como le ha pasado a mucha gente, he perdido a dos de mis mejores amigos por una tontería, cosas sin importancia que no sé explicar y que me da vergüenza explicar. Quiero pensar que no los he perdido del todo, pero lo cierto es que en las situaciones y decisiones difícil que he tenido que tomar en estos meses, ninguno de ellos estuvo apoyándome, mientras que otras personas casi desconocidas han estado ahí siempre que lo he necesitado. Muchas veces las cosas son más fáciles con aquellas personas que no te conocen porque ellos intentan saber quien eres y en los mejores caso no te juzgan. Tus amigos te juzgaran, te dirán las cosas como son, aunque en este caso pues no me hayan dicho ni hola.
Ahora empiezo una etapa nueva en mi vida y vuelvo a necesitar escribir para sentir que hay alguien al otro lado y que no estoy sola.
Es una sensación extraña la de enfrentarse a una nueva ciudad, una nueva casa, a mis nuevos compañeros de piso y espero que nuevos amigos (esto no significa perder mis amigos de ahora, espero). Me da miedo y me hace ilusión al mismo tiempo.
En estos meses he aprendido muchas cosas que ahora necesito asimilar. Ahora creo que soy un caso perdido y que no maduraré nunca, que todo se me seguirá yendo de las manos, que nunca encontraré esa estabilidad y esa rutina que tanto necesito pero que tan poco me gusta.
Ahora viviré en una ciudad de verdad. Me da pena dejar mi ciudad de estos últimos tres años, mi ciudad gris, triste y en ruinas, que en el fondo, muy en el fondo tenia su encanto. Las primeras semanas lo pasaré mal, lo sé, por eso voy a intentar refugiarme en mi cámara y en escribir para que los días se pasen mas rápidos. Estar a 600 km de casa no espero que sea fácil, al menos no para mi.