viernes, 26 de noviembre de 2010

Frío

Hace cinco minutos estaba sentada en la mesa de la cocina cenando un plato de lentejas, se escuchaba Chopin de fondo. Ahora Chopin sigue sonando pero las lentejas han desaparecido. Si tuviese vino me lo bebería todo esta noche, pero lo cierto es que solo tengo coca-cola y aunque no está mal, no es igual de elegante ni causa los efectos de una buena copa de vino.
Hoy es de esos días fríos que se adelantan a la llegada del invierno. Frío en exceso. Yo solo quiero mi mar, con sus olas rompiendo contra el muelle, la lluvia, el cielo siempre tan gris, con sus distintas tonalidades. Aquí nunca llueve o casi nunca y el cielo cambia de color todos los días. Hoy está nublado, esta noche llueve, mañana hace sol. La única constante es la temperatura que siempre es igual de insoportable.
Mañana es sabado y me toca ir a clase. Sí, has leído bien, mañana es sábado y tengo que ir a clase. En fin, que le vamos a hacer. Solo espero que no nieve, que no haga tanto frío como hoy y que mi bici y yo podamos salir a la calle como  cada mañana, como cada tarde.
Las personas a veces me sorprenden. Yo misma me sorprendo. Había prometido no cogerle cariño a nadie, porque yo ya sé lo que se supone la decepción de que no sea correspondido. Pero aun así, le cogí cariño a una persona, creo que se lo merece aunque no tiene el más mínimo interés y tampoco la más mínima intención de que ese cariño sea recíproco. !Que sencillas son las cosas y que complicadas las hacemos!
La vida nocturna no es la solución a ninguno de mis problemas. Es algo que he aprendido estas semanas. Aunque salga de noche los martes, los jueves, los viernes, los sábados, mis problemas no van a desaparecer, se van durante una noche, pero a la tarde siguiente siguen ahí.
Chopin sigue sonando, el es continuo no como yo. Aunque supongo que en algún momento dejará de sonar.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Mañanas frias

Suena el despertador y me voy desperezando. Enciendo la luz, me levanto, preparo el desayuno, enciendo el ordenador y me siento a trabajar. Abro las ventanas...me gusta sentir el frío de la mañana y que me ayude a pensar. Me gusta quedarme en la ventana y ver como los niños van al colegio.
Me gustan las mañanas frías, pero me gustarían más si no tuviese que sentarme delante de este ordenador a escribir. Escribir no es malo, me gusta, pero depende de lo que tengas que escribir. Leer también me gusta, pero también depende de lo que tenga que leer.
Espero que después de estas mañanas frías delante de un ordenador, en mi habitación o en una biblioteca, aparezcan las noches, mis tan apreciadas noches y quizá sean noches calientes (necesito contraste).
La ciudad evoluciona favorablemente. Todo va bien. Con sus puentes, con su río, con su gente. Una ciudad hecha con gente de todas partes, una ciudad multicultural y multirracial.
Me gusta.

sábado, 16 de octubre de 2010

Tras unas semanas raras, adaptándome a la ciudad y a los cambios empiezo a sentirme comoda. Sigo sin conocer a casi nadie, pero todo es cuestión de tiempo.
Tiempo. Tiempo que no tengo por que las clases me lo roban prácticamente todo. Aun así estoy encontrando algún huequecillo para salir con la bici y perderme por las calles, y espero encontrar el día perfecto para poder salir con la cámara.
Aquí me da la impresión de que de la gente no voy a sacar nada ni bueno ni duradero, aunque puede que me sorprenden. Estoy intentando darles una oportunidad pero he sufrido un desengaño reciente con la humanidad y todas aquellas personas que no son mi familia o mis amigos de toda la vida me producen desconfianza. Que esa desconfianza se vaya también es cuestión de tiempo, las heridas deben cerrarse y uno debe aprender a vivir con sus cicatrices.
Tiempo, ¡sólo necesito tiempo!

sábado, 18 de septiembre de 2010

Nueva ciudad, nuevos aires, nueva vida.

He vuelto. Había abandonado la escritura durante un tiempo. Demasiado trabajo, demasiadas cosas que no me dejaban pensar. Ahora ya acabé la carrera y soy bibliotecaria, o al menos, diplomada en Biblioteconomía y Documentación, aunque no quiera serlo, no es algo que yo haya querido ser nunca. Cuando era pequeña quería ser reportera, quería trabajar en la radio o en un periódico y la verdad, ni siquiera había entrado en una biblioteca hasta hace 4 años. Y sin embargo ahora resulta que soy bibliotecaria.
He tenido un verano raro. Una de las cosas a destacar es que, como le ha pasado a mucha gente, he perdido a dos de mis mejores amigos por una tontería, cosas sin importancia que no sé explicar y que me da vergüenza explicar. Quiero pensar que no los he perdido del todo, pero lo cierto es que en las situaciones y decisiones difícil que he tenido que tomar en estos meses, ninguno de ellos estuvo apoyándome, mientras que otras personas casi desconocidas han estado ahí siempre que lo he necesitado. Muchas veces las cosas son más fáciles con aquellas personas que no te conocen porque ellos intentan saber quien eres y en los mejores caso no te juzgan. Tus amigos te juzgaran, te dirán las cosas como son, aunque en este caso pues no me hayan dicho ni hola.
Ahora empiezo una etapa nueva en mi vida y vuelvo a necesitar escribir para sentir que hay alguien al otro lado y que no estoy sola.
Es una sensación extraña la de enfrentarse a una nueva ciudad, una nueva casa, a mis nuevos compañeros de piso y espero que nuevos amigos (esto no significa perder mis amigos de ahora, espero). Me da miedo y me hace ilusión al mismo tiempo.
En estos meses he aprendido muchas cosas que ahora necesito asimilar. Ahora creo que soy un caso perdido y que no maduraré nunca, que todo se me seguirá yendo de las manos, que nunca encontraré esa estabilidad y esa rutina que tanto necesito pero que tan poco me gusta.
Ahora viviré en una ciudad de verdad. Me da pena dejar mi ciudad de estos últimos tres años, mi ciudad gris, triste y en ruinas, que en el fondo, muy en el fondo tenia su encanto. Las primeras semanas lo pasaré mal, lo sé, por eso voy a intentar refugiarme en mi cámara y en escribir para que los días se pasen mas rápidos. Estar a 600 km de casa no espero que sea fácil, al menos no para mi.

domingo, 7 de marzo de 2010

Ya no puedo más. No tengo tiempo para nada.
Me decidí...pero parece que se pasó mi tiempo y ahora estoy aquí, tirada, destrozada. Bueno, así es la vida, querer duele. Las cosas cambian y uno piensa que mañana seguirán ahí, porque te prometen que seguirán en el mismo sitio, y resulta que no.
Yo tenia mi corazón envuelto en una caja con plástico de burbujas. Le quite la caja y claro se hizo daño...ahora voy a tener que cuidarlo. Aunque un chico duro me dijo que lo dejase roto, que así estaba mejor y que la próxima vez que se rompa no me dolerá tanto, porque como ya esta roto.
La verdad no sé si hacerle caso.
Mis tardes me las paso trabajando en el deposito de una biblioteca llena de polvo. Me rompo la espalda. Ahora me duele la espalda y el corazón (también el estomago pero eso es un efecto secundario).
La semana que viene tengo un viaje...creo que me vendrá bien cambiar de aires y desconectar, olvidarme de todo.

viernes, 22 de enero de 2010

Mierda. Mierda. Mierda.
Me levanto por la mañana y me voy al periódico. Me siento 7 horas delante de un ordenador, el teléfono suena y suena y yo lo cojo una y otra vez. Salgo y esta el para sacarme de quicio. Sin embargo a veces me falta. Me faltan sus pasos en las escaleras, su olor a mar y arena, sus manos grandes llamando a la puerta de mi habitación. A veces me acuerdo de las canciones que canta, de sus chistes y otras de sus gritos y de todas esas cosas que me sacan de los nervios. Supongo que de él heredé el amor al mar, a la tranquilidad y a la vida. Nos parecemos demasiado y por eso me saca de quicio y no puedo verlo delante. La tranquilidad se me va.
Llego a casa tarde, muy tarde. A veces llego mas allá de las 11. Soy la chica en practicas, nadie me hace caso, nadie sabe quien soy, nadie se fía de mi. Todos me ignoran. Sin embargo me siento bien, unas mejor que otras, pero bien. En una semana volveré a mi vida de estudiante, que ahora mismo echo de menos.

domingo, 3 de enero de 2010

Feliz 2010

Es lo que todos deseamos, un feliz 2010. Queremos que este año nos de todo lo que no nos dio el anterior, que nos devuelva lo que perdimos, que nos enseñe cosas nuevas. Yo he empezado el año perezosa, durmiendo 12 horas diarias y pasando el resto de mi día en la calle, paseando, haciendo fotos.
Yo le pido ha este año que sea igual de bueno que el anterior o mejor. Espero que cambien muchas cosas y no cambie nada. Deseo no fallar, no equivocarme otra vez (aunque sé que lo haré) y volver a ser quien era. No tengo promesas para el nuevo año. Nunca me prometo nada, no me propongo nada tampoco, sólo lo de siempre, lo de todos los días. En unos meses tendré que decidir cual será mi futuro, pero eso ahora no me preocupa. Intento pensar en el día a día.
Estoy contenta, los cambios de año me dan felicidad, hasta el momento que pasa algo que no me gusta. Hasta que ese momento llegue disfrutaré.