Mierda. Mierda. Mierda.
Me levanto por la mañana y me voy al periódico. Me siento 7 horas delante de un ordenador, el teléfono suena y suena y yo lo cojo una y otra vez. Salgo y esta el para sacarme de quicio. Sin embargo a veces me falta. Me faltan sus pasos en las escaleras, su olor a mar y arena, sus manos grandes llamando a la puerta de mi habitación. A veces me acuerdo de las canciones que canta, de sus chistes y otras de sus gritos y de todas esas cosas que me sacan de los nervios. Supongo que de él heredé el amor al mar, a la tranquilidad y a la vida. Nos parecemos demasiado y por eso me saca de quicio y no puedo verlo delante. La tranquilidad se me va.
Llego a casa tarde, muy tarde. A veces llego mas allá de las 11. Soy la chica en practicas, nadie me hace caso, nadie sabe quien soy, nadie se fía de mi. Todos me ignoran. Sin embargo me siento bien, unas mejor que otras, pero bien. En una semana volveré a mi vida de estudiante, que ahora mismo echo de menos.
viernes, 22 de enero de 2010
domingo, 3 de enero de 2010
Feliz 2010
Es lo que todos deseamos, un feliz 2010. Queremos que este año nos de todo lo que no nos dio el anterior, que nos devuelva lo que perdimos, que nos enseñe cosas nuevas. Yo he empezado el año perezosa, durmiendo 12 horas diarias y pasando el resto de mi día en la calle, paseando, haciendo fotos.
Yo le pido ha este año que sea igual de bueno que el anterior o mejor. Espero que cambien muchas cosas y no cambie nada. Deseo no fallar, no equivocarme otra vez (aunque sé que lo haré) y volver a ser quien era. No tengo promesas para el nuevo año. Nunca me prometo nada, no me propongo nada tampoco, sólo lo de siempre, lo de todos los días. En unos meses tendré que decidir cual será mi futuro, pero eso ahora no me preocupa. Intento pensar en el día a día.
Estoy contenta, los cambios de año me dan felicidad, hasta el momento que pasa algo que no me gusta. Hasta que ese momento llegue disfrutaré.
Yo le pido ha este año que sea igual de bueno que el anterior o mejor. Espero que cambien muchas cosas y no cambie nada. Deseo no fallar, no equivocarme otra vez (aunque sé que lo haré) y volver a ser quien era. No tengo promesas para el nuevo año. Nunca me prometo nada, no me propongo nada tampoco, sólo lo de siempre, lo de todos los días. En unos meses tendré que decidir cual será mi futuro, pero eso ahora no me preocupa. Intento pensar en el día a día.
Estoy contenta, los cambios de año me dan felicidad, hasta el momento que pasa algo que no me gusta. Hasta que ese momento llegue disfrutaré.
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