Tras unas semanas raras, adaptándome a la ciudad y a los cambios empiezo a sentirme comoda. Sigo sin conocer a casi nadie, pero todo es cuestión de tiempo.
Tiempo. Tiempo que no tengo por que las clases me lo roban prácticamente todo. Aun así estoy encontrando algún huequecillo para salir con la bici y perderme por las calles, y espero encontrar el día perfecto para poder salir con la cámara.
Aquí me da la impresión de que de la gente no voy a sacar nada ni bueno ni duradero, aunque puede que me sorprenden. Estoy intentando darles una oportunidad pero he sufrido un desengaño reciente con la humanidad y todas aquellas personas que no son mi familia o mis amigos de toda la vida me producen desconfianza. Que esa desconfianza se vaya también es cuestión de tiempo, las heridas deben cerrarse y uno debe aprender a vivir con sus cicatrices.
Tiempo, ¡sólo necesito tiempo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario