Días extraños y tardes de cine.
Después de un verano largo, lleno de viajes y pequeñas fiestas me he decidido a volver a empezar. El verano me enseño que en la calle aprendo más que yendo a clase todos los días. Pero aun así, estoy decidida a seguir perdiendo el tiempo.
Y si, ahora veo la vida de color naranja, porque ahí fuera tiene que haber más personas que merezcan la pena y el poco tiempo que pase con ellas no habrá sido tiempo perdido (a lo mejor me vuelvo a equivocar...pero que alegría poder equivocarse).
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